martes, octubre 29, 2013

Cuero y la verdadera innovación.

Hay que agradecerles algo a los doctores Cuero y Bernal, más allá de los detalles de la álgida discusión que se ha generado por las ínfulas (justificadas o no) del uno, y las denuncias (justificadas o no) del otro. Tal vez por primera vez en los últimos años, o al menos desde que yo recuerde, varios estamentos de la sociedad colombiana (periodistas, académicos y entidades gubernamentales, y en general ciudadanos que trabajan y pagan impuestos) se han enfrascado en una rica discusión sobre lo que significa ser científico y hacer ciencia, y no sólo desde el punto de vista puramente técnico, ni desde la perspectiva saludable de la divulgación, sino a propósito del más relevante de todos los aspectos de la ciencia: su impacto en una nación emergente que busca diversificar su economía a través de la investigación científica. En efecto, pocas veces habíamos visto términos como artículo científico, invento, factor de impacto, o patente tantas veces repetidos y por tantos días consecutivos en las primeras páginas de los principales diarios del país, y pocas veces tanta gente de tan diversos nichos del sector productivo se había animado a opinar sobre el tema. Sería un error no aprovechar esta inusitada atención para resaltar la relevancia de la ciencia en la Colombia del postconflicto, en sus justas proporciones y sin acudir a la exageración, mientras procuramos que esta discusión le dé el rumbo correcto a las políticas gubernamentales en la materia.

Colombia lleva décadas dando bandazos tempestuosos en sus políticas de ciencia y tecnología. Si el barco de la investigación científica no ha hecho agua es tal vez porque esos bandazos parecen bien sincronizados con los vaivenes políticos de la nación, y no hemos permitido que una política científica errada vaya demasiado lejos antes de dar un giro inesperado en la dirección completamente opuesta. Pero tampoco hemos avanzado mucho, y esa falta de avance la debemos a que las políticas de innovación y ciencia no han sido nunca una política de estado, sino un apetitoso pedazo del pastel burocrático con que los Presidentes buscan premiar a los partidos que los llevan al poder. Poco a poco, los gobiernos han entendido que si queremos emerger como una potencia económica de la región, tenemos que modernizar nuestros medios de producción, y cambiar, o al menos paulatimamente reemplazar el bonachón protagonismo de Juan Valdez o los desastres de contratación y corrupción en la minería, por una economía basada en el conocimiento que le dé a nuestros productos un valor agregado que no les sea fácilmente arrebatado por tratados de comercio poco equitativos con países que se pueden dar el lujo de perder en el agro porque producen lanzaderas espaciales.

Las anunciadas maravillas de las regalías para ciencia y tecnología no se han materializado porque, con contadas excepciones, los departamentos han contratado a su antojo con esos dineros sin asesorarse correctamente y con el consabido apetito burocrático que ya conocemos. El Presidente ha dicho que está comprometido con la ciencia y la tecnología, pero que mientras unos le dicen que hay que invertir en innovación, los otros le imprecan que hay que llenar el país de doctores y hacer sólo ciencia básica en física, astronomía y matemáticas. Yo creo que este es un falso dilema. El gobierno debe procurar que quien esté al frente de Colciencias sepa entender el balance entre estos dos aspectos, y comprender que no hay innovación sin ciencia básica, pues aquella no se trata de reproducir los inventos desarrollados en otras latitudes, sino, como su nombre lo indica, de usar los descubrimientos para producir inventos novedosos que beneficien a la población en aspectos claves para su desarrollo. Así mismo, la contratación debe hacerse teniendo en cuenta este balance, y debe establecerse un mecanismo adecuado para que los proyectos financiados utilicen los conocimientos de nuestros científicos más aventajados, esos que publican 10 artículos científicos al año, y se materialicen en soluciones para la sociedad y la industria.

Estoy seguro que el Dr. Cuero no es el único científico colombiano con patentes registradas en el extranjero. Estoy convencido de que las críticas al Dr. Cuero no han estado fundadas en el racismo, como lo siguen sugiriendo algunos periodistas que parecen no querer admitir sus propias fallas de investigación. Más bien, creo que lo condenable en su caso es haberse dedicado a producir jugosos contratos para su fundación apoyándose en sus aparentemente exagerados logros, en lugar de liderar un verdadero programa de innovación en Colombia, si es que sus resultados lo ameritaban. Eso sin contar lo éticamente reprobable de exagerar su hoja de vida en detrimento de quienes en Colombia siguen intentando, a veces de manera infructuosa, hacer innovación de verdad. La discusión no se puede quedar en la banalidad de quién es el científico que más publica en Colombia o en el extranjero, sino que tiene que ocuparse de cómo hacer para que los inventos e ideas de Cuero y de otros científicos colombianos, de los que hay muchos y muy capaces, no vayan a parar a la NASA, sino que se queden en Colombia mejorando las condiciones en las regiones y dando a la industria el empujón que necesita para que cuando se deje de consumir café en Europa, tengamos algo que ofrecerle al mundo.

domingo, abril 28, 2013

Carta de una hija a su padre comunista


Querido papá,


Probablemente lo habrán pensado todos y no sólo yo, pero creo que para la reunión del 1ro de mayo sería importante hacer una referencia a los hechos de los últimos días en Bangladesh. ¿Tienen algún partidario/invitado que venga de allí? Se le podría pedir un testimonio de parte de sus connacionales involucrados. Sé que ustedes siempre apuntan a los datos y a la racionalidad, pero pienso que un poco de sana empatía con los obreros lejanos, en una óptica de verdadera solidaridad internacional, sería apropiada para la ocasión.

Por desgracia, imagino que sucederán muchos de éstos accidentes culposos (espero que no del mismo porte) en todas las fábricas del mundo, pero hoy especialmente me conmoví leyendo que todavía en la actualidad las cosas siguen sin cambiar, sobre todo en los países aún en vía de industrialización. El trabajo mal pagado y sin derechos es la norma, como en la Europa del siglo XIX. El 90% eran mujeres con un salario seguramente ridículo y privadas de sus derechos, justo como entonces. También los accidentes son como los de entonces, y por la negligencia e indiferencia de los patrones  (por no llamarla innoble avaricia y aridez humana), producen cientos de víctimas en un sólo golpe.

Claro, suceden en la periferia del mundo (que demograáficamente, en cambio, no deberíamos subestimar). No hay jihadistas involucrados, sólo el beneficio de los gerentes locales, y lo que es peor, los grandes mercados occidentales que explotan la mano de obra local para poder perpetrar por doquier las injusticias y abominable negación de los derechos más fundamentales. Un ejemplo tan evidente de la manipulación de las noticias. No es que no lo hayan mencionado, pero la diferencia es notable al comparar la cobertura minuto a minuto de la "cacería del hombre" aquí en Boston, por ejemplo.

En fin, en esta tarde primaveral me he percatado "placenteramente" de que aún soy capaz de indignarme y de sentirme solidaria también con aquellos que no conozco, pero que sé que existen.

Te quiero mucho, te admiro por tu compromiso de vieja data con tus ideales (léase con aquello que esos ideales implicarían en un mundo futuro), y por tener fe todavía en la posibilidad de una sociedad diferente.

Tu hija,
Flora


domingo, abril 21, 2013

Las mil caras del terror

Tamerlán fue el nombre de un conquistador turco-mongol de quien ya nos ha contado Enrique Serrano. Vivió en el siglo XV y gobernó sobre gran parte de Asia meridional y central -incluídos el Daguestán y Chechenia- con la falta de escrúpulos de quien se creía heredero indiscutible de Gengis Kan. En su alevoso delirio, se veía a sí mismo como un instrumento del Señor y para él no existió nunca una diferencia entre su imperio y la religión musulmana, a tal punto que llegó a adoptar el sobrenombre oficial de "la espada del Islam". Sus violentas campañas causaron la muerte de 17 millones de personas, una porción considerable de la población mundial en aquellos tiempos.

Otro Tamerlán, pero de seis siglos después, acaba de saltar a las páginas de la prensa internacional como sospechoso de los atentados que la semana pasado cobraron la vida de tres espectadores que lanzaban vítores a los corredores de la famosa maratón de Boston. Los indicios apuntan a que fueron Tamerlán Tsarnaev y su hermano menor quienes dejaron dos bombas artesanales en medio de una multitud alegre que esperaba a los deportistas cerca de la línea de meta. Los hermanos nacieron en el seno de una familia chechena en el Kirguistán, otro de los territorios antiguamente gobernados por Tamerlán el conquistador, pero habrían podido nacer en otra parte. Por desgracia, hay que decir que son sus creencias musulmanas lo que parece justificar ante la nerviosa opinión publica norteamericana el impresionante despliegue de fuerza que se apoderó de Massachusetts el pasado viernes, cuando nueve mil hombres de la policía y otras fuerzas especiales se dieron a la cacería de los sospechosos en un operativo sin precedentes.

No lo digo a la ligera. Me impresionó leer un artículo en The New Yorker en el que parece quedar claro que hay quienes se convierten en sospechosos por el hecho mismo de ser quienes son, de lucir como lucen, de creer lo que creen, con el agravante de que a pesar de estar heridos son primero sospechosos antes que víctimas. La primera reacción de la opinión pública ante una acto de violencia como las bombas del lunes es la de buscar a un gran enemigo detrás del ataque, y a veces las acciones de las autoridades parecen ceder a las presiones de la opinión y no a la fuerza de la evidencia. Antes de que se revelara la identidad de los sospechosos, amplios sectores daban por descontado que se trataba de jihadistas con motivaciones similares a las que impulsaron los atentados del 11 de septiembre, de fanáticos religiosos como Tamerlán el Conquistador u Osama bin Laden.

Mas allá de las verdaderas razones del ataque, para mucha gente aquí parece no haber una distinción entre los muchos posibles motivos que pueden tener algunos para atacar los intereses norteamericanos de manera violenta, todos los cuales considero repudiables. Para muchos aquí no parece haber una distinción entre un musulmán y un terrorista. Para muchos aquí no parece haber una distinción entre el Islam y el Sijismo -hace unos meses una mujer latina empujó a un hombre hacia los rieles del metro de Nueva York porque éste llevaba puesto un turbante-. Para muchos aquí no hay una distinción entre Chechenia y la República Checa -el embajador checo tuvo que salir a los medios a explicarla-. Y en medio de tanta confusión, lo único que parece quedar claro es que los Estados Unidos tienen entonces la autoridad moral para suspender derechos, torturar sospechosos, o invadir territorios, con el pretexto de defender a los inocentes que salen a la calle pare disfrutar de eventos deportivos.

Todo porque un gran enemigo justifica métodos estrictos. El gran enemigo une a la nación, produce muestras espontáneas de patriotismo (esta semana vi dos nuevas banderas rojas, blancas y azules sobre portones de mi calle), genera cuantiosas ganancias para los medios que transmiten la persecución en vivo, y hace más digeribles los excesos en defensa de la libertad. Todo lo cual están los norteamericanos en su derecho de sentir o apoyar, siempre y cuando la mayor democracia del mundo no incurra en el error de convertirse en el gran enemigo. Un influyente columnista de Fox News sugirió en Twitter que la solución a la cuestión musulmana es matar a todo aquel que profese el Islam. Un ejército de marines arrasando ciudades en Asia parece una realidad menos improbable en momentos de fanatismo como el que generaron los cobardes ataques de Boston, pero también es una realidad muy parecida a la del fanático musulmán del siglo XV arrasando las ciudades de sus hermanos. Por suerte esta vez podemos evitarla.

@juramaga

El árbol de pagoda

Ya nadie se detiene por azar en los puertos balleneros del sur de Massachusetts. Las calles de New Bedford, Edgartown, o Nantucket, por donde solían pavonearse los ricos armadores y los toscos cazadores de cetáceos, están ahora llenas de turistas rozagantes que van de un lado a otro registrando con sus cámaras los vistosos portones, sobre cuyos vados se esculpieron con esmero esbeltas ballenas de madera hechas a propósito para recordarle al dueño de casa su única e inapelable misión: la de hacerse a la mar con el arpón empuñado y atravesar a la primera oportunidad la piel acorazada del monstruo.

Antes, en el siglo XIX, el mar arrojaba a los navegantes contra las rocosas salientes de la costa. Las tormentas eran frecuentes y violentas, y su furia descontrolada poco tendría que envidiarle a los ciclones tropicales que hoy arrasan ciudades enteras. Ebrios, algunos hombres se hacían a la mar en la oscuridad de la noche sin pensar en sus familias, y aunque casi siempre eran tragados por las aguas vertiginosas de las dos de la madrugada, a veces amanecían exhaustos en la costa o eran rescatados por la tripulación de un pesquero que regresaba de una larga jornada en altamar. Así le sucedió, como sabemos, al desgraciado Arthur Gordon Pym aquella noche funesta de Edgartown en que se dejó llevar por los consejos alcohólicos de su amigo Augustus.

Eran tiempos de inviernos largos e incisivos. A los hombres se les medía por su valentía y la valentía se medía en litros de aceite de ballena. En esas costas vivieron y murieron muchos hombres comunes, cuyo arrojo no les bastó para quedar grabados en las gloriosas páginas de la historia. De poco les valió arriesgar su vida en cada salida al mar, de poco les valió enfrentarse al cetáceo frente a frente, un hombre diminuto contra el mamífero más grande de la creación, un despropósito arriesgado, la más peligrosa de las empresas. Otros dejaron huella, pero no por su habilidad con el arpón o su destreza en el mástil, sino por cantarle al mundo la vida difícil del mar. De allí zarparon no sólo el Grampus de Arthur Gordon Pym, sino también el Pequod de Ishmael. ¿Cuántos sueños nacieron allí y cuántos sueños quedaron allí mismo truncados? ¿Cuántos hombres se lanzaron al mar buscando la gloria para encontrar sólo la profunda muerte del mar?

Hoy ya nada nos queda de esas hazañas, todo se ha reducido a fotografías digitales registradas en memorias de silicio. Hoy se extinguen las ballenas, pero entonces se extinguían los hombres, y sus únicos dolientes eran las esposas y los hijos, que se quedaban esperando para siempre con la mirada clavada en el horizonte. Algunos regresaban, y traían cosas maravillosas de sus viajes lejanos. Luego morían de viejos en la tranquilidad del viento marino que entraba por la ventana.

Uno de los que regresó fue el capitán Thomas Milton, que había nacido en Inglaterra en 1804 y que al final de su vida de marino navegaba para el armador bostoniano William Gray. Cuando desembarcó en Edgartown después de su último viaje a la Indias Orientales, traía entre las manos una minúscula maceta que contenía el retoño de un árbol de pagoda. Se lo había regalado en Shanghai un maestro del arte penzai que además había sido su amante. Al entregárselo, le recomendó que lo mantuviera en su estado miniatura, cortándole nuevas ramas a medida que nacían y evitando la expansión de sus raíces. Pero el capitán Milton estaba demasiado acostumbrado a la inmensidad de las ballenas como para cultivar árboles en miniatura, así que lo sembró en su jardín con la esperanza de morir algún día bajo su sombra. Ayer abracé en Edgartown el tronco de un árbol de pagoda gigante. La inscripción decía que es el más grande de su tipo en el continente.

  @juramaga

viernes, marzo 02, 2012

Rebelión

En Guadalajara me encontré sin proponérmelo con el único vestigio de una rebelión perdida en los siglos, tan insignificante en términos históricos que no ha quedado registrada en crónica alguna, ni son mencionados los eventos que la componen en ninguno de los gruesos volúmenes donde se compila la historia de Cartagena de Indias, pero que por valerosa y justa ha llegado hasta nuestros días en forma de versos octosílabos rimados untados de clamor africano.

No conozco los detalles de cómo esa pieza de cerámica, una vasija esmaltada con brillantes trazos de cobalto e incrustaciones de lapislázuli, viajó sin quebrarse desde los puertos de Manchuria, poco después de su elaboración en tiempos del Emperador Jiajing y durante la guerra contra el Mongol, y cruzó el Mar del Sur hacia Singapur. Sé que permaneció por casi cincuenta años en esta ciudad antes de ser recogida por la tripulación de un bergantín holandés que la trajo a Europa malamente envuelta entre sedas de Tailandia y mezclada con los bultos fragantes de azafrán y canela.

Tampoco sé muy bien bajo qué designios del destino el vaso salió clandestinamente de Amberes entre las pertenencias de un próspero comerciante católico que escapaba de la furia religiosa del Duque de Anjou, cuando éste decidió tomarse la ciudad por la fuerza tras los avances belicosos de los protestantes. Pero sé que de algún modo encontró su camino hasta los confines del Imperio Español y salió intacta en la primavera de 1610 del puerto de Cádiz (así quedó registrado en la base, donde aún se aprecia el sello de aduana de Felipe III) como parte del ajuar que llevaba consigo el Primer Marqués de Valdehoyos, amigo personal del Virrey del Perú y digno heredero de sus ancestros andaluces, quien ese año obtuvo licencia real para llevar esclavos y cereales al Nuevo Mundo.

Cuando la tuve entre mis manos en Guadalajara sentí las brisas, las olas y el polvo de sus viajes. Pocos objetos habían causado en mí un efecto tan demoledor de curiosidad como esta pieza pequeña de porcelana que ahora servía de maceta a los descendientes mexicanos del poeta tuerto de Cartagena. Las gardenias coloridas que llevaba dentro no lograron desprenderla del peso de su misterioso destino. El sello indicaba que había salido intacta de Cádiz, pero pronto noté que estaba cruzada de sutiles grietas, que había sido cuidadosamente reparada, y los guijarros en que se había convertido puestos juntos de nuevo, con una meticulosa paciencia que hacía casi imperceptibles las consecuencias del accidente que la destruyó en pedazos.

Para enterarme de cómo la vasija de porcelana china que resistió la travesía del Océano Índico, los odios religiosos de Flandes y las tempestades azarosas del Atlántico sólo para venir a romperse sin remedio en un lujoso salón de Cartagena de Indias, tuve que escarbar, luego de mi regreso a Colombia, entre los archivos conservados en la impresionante mansión amarilla del marqués en la calle de la Factoría de la ciudad amurallada, y que se componían casi en su totalidad de mamotretos contables donde se registraron las llegadas de innumerables buques cargados de trigo, cebada, mijo y avena. Pero una pequeña parte del archivo estaba dedicada a la relación de los esclavos de Guinea, tanto los legales que llegaban desde la Española con permiso de Su Majestad, como los clandestinos que llegaban encadenados y enfermos a Getsemaní desde el puerto miserable de Nombre de Dios.

Entre los últimos documentos, ya casi carcomida por el trajín de los siglos y la humedad del Caribe, me encontré la relación verídica de una historia que estremeció los cimientos de la jerarquía colonial en este rincón de América, la historia de un puñado de africanos que se levantó en armas contra la autoridad incuestionable del marqués de Valdehoyos, y contra quienes fue necesaria toda la vehemencia de la autoridad real en Indias. En aquella ocasión los negros llegaron incluso a tomar el control militar de la ciudad por varios días, se replegaron en el fortín de San Felipe y sólo salieron de allí y entregaron ballestas y arcabuces cuando se les prometió que un juez de residencia examinaría las condiciones en las que eran tratados por la compañía trasatlántica del de Valdehoyos.

Tal vez nadie me lo crea, pero todo este tropel de insurrección que Cartagena ya casi había olvidado, se inició por amor: el amor más profundo que podía existir en aquellos tiempos indignos de esclavitud y maltrato y que es el amor que un hombre negro y encadenado profesaba a su mujer, que no por ser esclava como él dejaba de ser la reina absoluta de sus pensamientos. El señor marqués cometió la torpeza fatal una mañana de febrero, cuando encargó a la más bella de sus esclavas, a quien sus compañeros de desgracia llamaban Zinna -él sólo la llamaba "esclava"-, de cambiar los manteles del salón para preparar la visita aquella noche del Gobernador de la Guajira. Cuando Zinna terminó de poner los nuevos manteles de lino blanco, derramó por descuido una botella de vino de Oporto que estaba abierta sobre la mesa recién decorada. Valdehoyos no encontró mejor castigo que abofetearla sin cruzar palabra y mandar que la pusieran en el corral de los cerdos por el resto de la tarde.

Con tan mala fortuna que en ese momento entraba en el salón el negro Adamar, cubierto en polvo y sudor tras haber cargado las viandas del banquete desde el puerto, y quien ya antes de salir encadenado de las estepas de Guinea estaba perdidamente enamorado de Zinna, princesa de su tribu y de su corazón que fue apresada el mismo día que él por mercenarios portugueses y traída a Panamá en el mismo barco hacinado donde comenzó su compartida miseria. Adamar lo había soportado todo desde entonces, porque la presencia constante de Zinna en la casa doblegaba todos sus rencores y moderaba sus bríos, pero no pudo aguantar verla ultrajada por un negrero déspota que no sólo comerciaba con su hermanos, sino que además los trataba como perros. Y fue así como se rebeló aquel negro guapo, y agarrando lo primero que encontró a su alcance, una vasija de porcelana de la dinastía Ming que estaba sobre un pequeño mesón, tomó venganza por su amor y embistió al marqués, golpeándolo sin misericordia con la porcelana, que se hizo pedazos en el acto, mientras gritaba en el castellano que había aprendido en cinco años de humillante servicio: "!No le pegue a mi negra!".

Los negros que estaban en la verja de entrada escucharon el estridente grito y el ruido de la cerámica despedazada y acudieron de inmediato a respaldar a su hermano, sin saber que de esta manera estaban iniciando el único levantamiento exitoso de esclavos negros contra amos europeos de que se tenga noticia en la historia colonial de Cartagena. Los supersticiosos, que son muchos en el Caribe, dicen que el grito de amor de Adamar aún se escucha en la verja cuando se pasa frente a la mansión de la calle de la Factoría. Un recuerdo perenne de cómo la fuerza del amor rompe las más infames cadenas.

Sería extenderme demasiado contar cómo después de la insurrección el vaso de cerámica fue reparado y puesto de nuevo en su lugar original en la casa, para luego convertirse en escupidero del Libertador en su postrero paso por la mansión dos siglos después y más tarde en inspiración del poeta López en sus tardes lejanas de zapatos viejos. Así que sólo diré que el privilegio de tener entre mis manos aquella pieza que, como otro florero famoso, guarda memorias de rebelión, me recordó una vez más los padecimientos de un pueblo entero y su reclamo eterno de justicia.

jueves, enero 19, 2012

A los visitantes: trasteo

Hola. Hace algunos meses me mudé y ahora escribo un blog en la revista digital Kienyke.com. Pueden encontrar mis escritos aquí:

http://www.kienyke.com/komunidad/author/elastronauta/

Saludos.

jueves, agosto 25, 2011

¿Y la ciencia qué?

Colombia es un país de letras. Un país de literatos, de poetas y de autores. Un país de libros que procura manetener vigente su fama internacional de pulcritud idiomática. A diario los colombianos en el exterior reciben congratulaciones por su refinado castellano, por su dicción pausada y melódica. Y también por sus autores, clásicos y contemporáneos: por José Asunción Silva, Rafael Pombo y José Eustasio Rivera; por García Márquez, por Mutis y por Juan Manuel Roca. De manera que hemos terminado por creer, con razón o no, que hablamos el mejor español del mundo. Hemos tenido un presidente poeta y dado cuna a uno de los seis Premios Nobel de literatura que han salido de Latinoamérica. A nuestra capital llegaron incluso a llamarla (¿quiénes?, me pregunto yo) la Atenas Sudamericana.

Pero en algo no nos parecemos a la Grecia Clásica, a la Atenas de la Akademia Platónica, y es en que la patria de Pericles, al tiempo que produjo grandes historiadores y brillantes dramaturgos, también produjo hombres de ciencia que llegaron a cambiar la concepción de la naturaleza basados en un conjunto de ideas que hicieron de la observación y el análisis lógico la herramienta principal para extraer conocimiento del Cosmos. De allí surgió Epicuro, que como Demócrito hablaba de átomos y de cómo la naturaleza era regida por sus interacciones. De allí nos vino también Anaximandro, quien por primera vez propuso un modelo mecánico del mundo y habló de múltiples mundos en otras estrellas lejanas. Y de los polvorientos desiertos de la Libia griega surgió Eratóstenes, que llegó a calcular el tamaño y la curvatura de la Tierra usando sólo un par de estacas clavadas en el suelo.

Colombia no sabe de ciencia. No sabe de ciencia como nación, pues es innegable que existen en el país reconocidos y excelentes grupos de investigación. Es un semillero prolífico de brillantes estudiantes y de afamados científicos que tienen que irse a aprovechar sus cerebros en otras tierras. A diferencia de otras naciones latinoamericanas que ya cuentan con una sólida estructura científica y tecnológica, empezando por una inversión muy superior al irrisorio 0.18% del PIB que invierte nuestro país en ciencia y tecnología, Colombia está rezagada, muy rezagada, y me temo que aunque siga produciendo esos grandes literatos que nos son tan necesarios, lo seguirá estando a menos que todas las instancias de la sociedad colombiana se apropien del conocimiento científico y reconozcan su provecho como motor económico y de desarrollo. Brasil acaba de firmar un millonario contrato con el Observatorio Europeo Austral (ESO) para entrar a hacer parte del complejo astronómico más grande del planeta, que cuenta con los telescopios más potentes del mundo. Con esa inversión Brasil no sólo descubrirá nuevos planetas, sino también nuevas maneras de combatir la pobreza.

Pero de la mano de una inversión sólida por parte del Estado (a propósito, ¿en qué va lo del uso de las regalías para inversión en ciencia y tecnología?), debe venir una apropiación de la ciencia en todos los niveles de la sociedad. Los colombianos necesitamos empezar a hablar de ciencia, a disfrutar de la ciencia, y a beneficiarnos de sus métodos y resultados, más allá de las escuetas noticias científicas que aparecen una vez al mes en la sección de curiosidades de los periódicos. Por la sencilla razón de que los descubrimientos científicos despiertan la curiosidad y fomentan el pensamiento crítico de las generaciones jóvenes. Y porque un pensamiento estructurado y crítico de sus jóvenes es lo que necesita una nación agobiada por los fantasmas que son producto de las leyes de la selva que nos rigen desde nuestra independencia: violencia, corrupción, esoterismo. Por supuesto, la discusión científica no es la única manera de lograrlo, pero si la miramos en el conjunto de todos sus demás beneficios, es tal vez la más provechosa.

Por eso inicio hoy este blog. Para divulgar, pero sobre todo para discutir asuntos científicos desde mi modesta posición de jóven investigador, que me será sin duda insuficiente para proveer una visión completa de lo que pasa en el mundo científico. Quisiera contribuír un poco al trabajo de muchos otros divulgadores que acercan la ciencia al público general y motivan a las nuevas generaciones. Pero sobre todo quiero que con cada nuevo descubrimiento científico, los lectores vean una oportunidad de liberar a Colombia de sus fantasmas. Ojalá me lean.

miércoles, junio 15, 2011

José Obdulio es Richelieu


Ahora que el ilustre y versado José Obdulio ha dado en comparar nuestra intrigas políticas con los hechos históricos de Francia, y ahora que este magnánimo exponente de la corriente de pensamiento basada en la mano firme y el corazón grande, quiere convertir al cuestionado y (condenado) coronel Plazas Vega en el Dreyfus criollo, condenado injustamente por maquinaciones políticas, es hora de agradecerle por abrirnos los ojos, y demostrarnos que la nuestra es una copia fidedigna de la gloriosa historia de los franceses, sólo que atrasada en los siglos, y estancada en sus sueños caudillistas en medio del absolutismo más barato.

Así es. En la agudísima mente de ese gran pensador que es José Obdulio, somos una Nación que debe regirse con los métodos del absolutismo francés del siglo XVII, con un monarca de poder incuestionable alrededor del cual giran los asuntos e instituciones del Estado como los planetas alrededor del Sol. Allí está el Rey Sol, el Doctor Uribe, sentado en su trono de oro macizo impartiendo sus órdenes con augustísimos gestos de su cabeza, y recibiendo la pleitesía de sus atentos súbditos, mientras los pobres de la calle siguen pidiendo pan, pues no lo tienen, y tal vez una gran dama del uribismo, acaso Lucero Cortés o Marta Lucía Ramírez, se apiade de estos pobres y ordenará, como Maria Antonieta en las vísperas de la Revolución, que si no tienen pan, ¡pues que les den pastel!

Y él, José Obdulio mismo, quien en un principio pensé que quería ser la pluma brillante de Émile Zola, defendiendo con su tinta al injustamente condenado coronel Plazas, se ha erigido más bien en un Primer Ministro omnipotente, en un RIchelieu de los tiempos modernos, coordinando la propaganda del absolutismo, aplastando a los opositores, como Richelieu aplastó a los hugonotes de la Rochelle, y defendiendo la tesis de que, sin lugar a dudas, L'état, c'est Uribe. ¡Cuánta gloria le aportó Richelieu al Reino de Francia, y cuánta gloria nos trae José Obdulio con sus tesis! Tan sólo falta que nuestras tropas, heróicas como las de Napoleón que invadieron Egipto, le den el puntillazo final a los narcoterroristas, antes de que la hecatombe se consume y nuestras fuerzas protegidas de Dios salgan vencidas y humilladas, como el ejército imperial salió de Moscú.

Y si Luis XIV se cansó del Louvre y se fue a gobernar desde Versalles, así mismo nuestro líder se ha apartado de la capital y se ha ido a gobernar desde el Palacio del Ubérrimo, que a falta de bellos jardines cuenta con extensas hectáreas de pastos y ganado, y desde allí sigue dirigiendo los destinos de la Patria, aunque lo nieguen la bigornia comunista y los antiguos aliados que se han vuelto ahora en contra del verdadero monarca y han abrazado la causa del usurpador Santos, a quien deberíamos encerrar en nuestra Bastilla criolla, la cárcel de la Picota, con una máscara de hierro que oculte para siempre sus culpas, sus falsos positivos, y su gobierno, al que los ignorantes han llamado liberal, al no tener otra referencia que los ocho años de absolutismo.

Lamento que José Obdulio se equivoque. Lamento que el mártir judío del ejército francés no se parezca a Plazas Vega, y lamento sobre todo que el absolutismo criollo esté destinado a derrumbarse, como se derrumbó la monarquía milenaria de los Capetos, los Valois y los Borbones de Francia cuando la gente se cansó de tanta payasada. Ojalá le quede a José Obdulio al menos la tranquilidad de haber intentado, de una y mil maneras, hacernos súbditos del miedo.

martes, mayo 31, 2011

Gold fever, drug fever

Among the many fundamental reasons to oppose unbridled capitalism, in which the economic profit of a few prevails over the interests and welfare of society as a whole, perhaps the most frightening one is the ability of the economic power of certain groups or individuals to distort the moral and the will of an entire state. Law and justice become docile tentacles of the interests of large economic groups and that is not only a clear violation of democracy, but a direct attack on the most fundamental principles of solidarity and equality.

And yet, some would have us believe that unbridled capitalism and democracy go hand in hand and intertwined. When leaders of a major superpower say they want to bring democracy to countries oppressed by authoritarian regimes, what they really mean is that they want to establish a government there to take care of the their greedy interests. History has shown repeatedly that it has not been the most noble principles of humanity, but the most egoistic economic interests that have driven the most important decisions of global politics. Or has anyone seen perhaps a successfully implemented democracy in Iraq, Afghanistan, or any of the territories now occupied by foreign troops?

This might sound to may people as cheap left-wing rhetoric. To me, it sounds like an evident reality. To make this point clearer, I want to bring up one of the most sad, bloody and dangerous results of wild capitalism: the almighty power of drug traffickers in Latin America countries. For decades, Colombia has been living side by side with the cancer of drug trafficking. It has permeated everything: politics, law, government, guerrillas, morality, decency, respect for life. For over 30 years the global policy on drugs has been the relentless persecution and criminalization of the production, distribution, sale and consumption of narcotics, and Colombia has taken the brunt of this war, an internal armed conflict almost entirely funded with revenues produced in the illegal drug trade, leaving millions of victims each year.

The much acclaimed "war on drugs" has not yielded the expected results, and we should not have a doctorate in sociology to understand that the reason why this war is not won is precisely because the stablished policies behind this war make drug traffickers powerful. Prohibit something, and you will make it valuable. The unquestioned power of Al Capone in the decade of the Great Recession is an easy example that applies here: a power based on the prohibition of alcohol. For those who study the drug problem on a global scale, it is perhaps clear that the controlled distribution of narcotics and the approach to this matter as a public health problem is the least painful solution. The drug trade should be the monopoly of states. There are many voices clamoring for this type of solution, and here I will not stop to explain the otherwise evident reasons for this approach.

And yet, we continue with a tough policy against drug trafficking in Colombia that has not worked, On the contrary, this policy is now threatening Mexico to turn it into a battleground between traffickers who buy weapons in the United States and a state that is forced to act within the law to attack a cancer that does not know any rules. The question is then: why do we continue with this policy? The extremely conservative and moralistic attitude of a significant part of public opinion and the U.S. Congress is only part of the explanation.

The true reason for this policy is related, I am afraid, to the greed od certain economic groups. The circulation of narcotics continues to be criminalized because criminalizing it is profitable -very profitable- for a few fortunate ones. Not only weapon trade between Mexico and the United States benefits from the drug war in Mexico (as it benefits from the war against terrorism in the Middle East). Another important source of revenue for a sector of U.S. economy is visibly improved with the worldwide prohibition policy: the private prison system. In the United States, a considerable fraction of the prisons are maintained by private entities, for which each inmate is translated into several thousand dollars in profit. The state is no longer the only responsible for applying punishment to the convicts. The punishment of criminals has become a business (what would Foucault say?). And, oh surprise! Drug trafficking is the main source of prisoners in the modern world.

We can imagine the enormous pressure that, through congressional lobbying, is exerted by those who own the production of weapons and jails in the United States. We should exert our own pressure to make sure that the controlled distribution of narcotics is at least discussed seriously by the governments worldwide. It is time to start demanding from governments around the world something that should be natural for them to do by own initiative: that the interest of the mankind as a whole should prevail over the particular interest. Maybe now that people are being decapitated by dozens on the streets of Sonora, much closer to the Arizona border than the far away Medellín, they will finally start to listen.

viernes, mayo 27, 2011

Fiebre del oro, fiebre de la droga

Entre las muchas razones fundamentales para oponerse al capitalismo salvaje, en el cual el beneficio económico de unos pocos prima sobre los intereses y el bienestar de la sociedad en su conjunto, tal vez la más pavorosa es la capacidad del poder económico de ciertos grupos o individuos para torcer la moral y la voluntad de un Estado entero. La ley y la justicia se convierten en tentáculos dóciles de los intereses de los grandes grupos económicos y eso no es sólo una transgresión evidente de la democracia, sino un ataque directo a los principios más fundamentales de la solidaridad y la igualdad.

Y sin embargo, algunos quieren hacernos creer que el capitalismo salvaje y la democracia van de la mano, entrepiernados y entrelazados. Cuando los líderes de las grandes potencias dicen que quieren llevar la democracia a pueblos oprimidos por regímenes autoritarios, lo que quieren decir en realidad es que quieren implantar allí un gobierno que vigile los intereses de su avaricia. Ya la historia ha demostrado varias veces que no son los más nobles principios de humanidad, sino los más bajos intereses económicos los que dirigen las decisiones de la política global. ¿O acaso alguien ha visto una democracia exitosamente implantada en Irak, Afganistán, o cualquiera de los territorios actualmente ocupados por tropas extranjeras?

A muchos esto les suena a retórica izquierdista barata. A mi me suena a justo reclamo y a evidente realidad. Y para concretar mi punto quiero traer a discusión uno de los resultados más tristes, sangrientos y peligrosos de la capacidad cegadora del capitalismo salvaje: el poder incalculable del narcotráfico. En Colombia llevamos décadas enteras conviviendo con el cáncer exterminador del narcotráfico. El tráfico de drogas lo ha permeado todo: la política, la justicia, el gobierno, las guerrillas, la moral, la decencia, el respeto por la vida. Por más de 30 años la política global contra las drogas ha sido la criminalización y la persecución implacable de la producción, la distribución, la venta y el consumo de narcóticos, y Colombia ha llevado la peor parte de esta guerra, con un conflicto armado interno financiado casi por completo con los réditos producidos en el comercio ilegal de drogas, y que deja millones de víctimas cada año.

La tan afamada "guerra contra las drogas" no ha dado los resultados esperados, y no hay que tener un doctorado en sociología para entender que la razón por la cual esta guerra no se ha ganado es que justamente la política que inspira esta guerra hace poderosos a los narcotraficantes: la prohibición. Prohibe algo, y lo harás valioso. Ahí está el poder incuestionable de Al Capone en la década de la Gran Recesión para comprobarlo: un poder basado en la prohibición del alcohol. Para quien estudie el problema a escala global, resultaría evidente que la distribución controlada de narcóticos y el tratamiento del asunto como un problema de salud pública es la solución menos dolorosa. El narcotráfico debe ser monopolio de los Estados. Ya muchas voces claman por este tipo de solución, y aquí no me voy a detener a explicar las razones, por lo demás evidentes.

Y sin embargo, seguimos con una política de mano dura contra el narcotráfico que en Colombia no ha dado resultados, y ahora amenaza a México con convertirlo en un campo de batalla entre narcos que adquieren sus armas en Estados Unidos y un Estado que se ve forzado a actuar dentro de la Ley para atacar un cáncer que no conoce regla alguna. ¿Y por qué continuamos con esta política? La actitud extremadamente conservadora y moralista de una parte significativa de la opinión y el Congreso norteamericanos es sólo parte de la explicación.

La verdadera razón es el capitalismo salvaje. La circulación de narcóticos sigue siendo criminalizada porque criminalizarla es rentable -muy rentable- para algunos afortunados. No sólo el comercio de armas entre los Estados Unidos y México se beneficia de la guerra contra el narcotráfico en México (como se beneficia del la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio), sino que además existe otra importante fuente de ingresos para un sector de la economía gringa que se ve visiblemente mejorada con las políticas antidrogas en el mundo: el sistema penitenciario privado. En los Estados Unidos, una fracción considerable de las cárceles son mantenidas por entidades privadas, para las cuales cada interno se traduce en varios miles de dólares de ganancia. El estado ya no es el único responsable de aplicar punición a los convictos. Castigar se ha convertido en un negocio (¿qué pensaría Foucault?). Y, oh sorpresa! El narcotráfico es la principal fuente de reos en el mundo.

No es difícil imaginar la enorme presión que a través del lobbing congresional ejercen los grupos económicos dueños de la producción de armas y cárceles en Estados Unidos. Es hora de empezar a exigirle a los gobiernos del mundo algo que debería ser natural que hicieran por sí mismos: que en las decisiones han primar el interés general sobre el particular. Tal vez ahora que se decapitan personas por decenas en las calles de Sonora, por fin comiencen a escuchar.

lunes, mayo 02, 2011

De la santidad y otras pestes

La santidad, lejos de ser una señal de la intervención de Dios en los asuntos terrenales a través de unos cuantos escogidos, no es más que un resultado de los vientos políticos. Los santos son santos no porque Dios lo quiera, ni porque hayan en verdad oficiado milagros inverosímiles, como multiplicar panes o curar leprosos, sino porque al poderoso de turno le conviene que lo sean. Si no me creen, ahí está el ejemplo de Luis IX de Francia, el bisnieto energúmeno de Hugo Capeto que hizo construir la Sainte-Chapelle como celebración de la sangre que él y sus aliados cruzados derramaron en las mal llamadas Tierras Santas, y que fue canonizado sin chistar apenas 27 años después de su muerte por Bonifacio VIII sin que la historia haya tenido tiempo de juzgarlo por sus acciones non-sanctas.

Podría escarbar en la vida de cada santo que ha canonizado la Iglesia de Roma, y encontraría allí más favores políticos y arreglos maliciosos con los poderes terrenales, que manifestaciones piadosas de naturaleza divina. Pero no tengo el tiempo ni las ganas. Mejor detengámonos en el último ejemplo, tal vez el más mediático de la historia.

Lo que se multiplicó durante el papado de Karol Wojtyla no fueron panes, sino abusos sexuales por parte de los curas. De lo que se curó a la Humanidad durante el mandato del "Papa viajero" no fue de la lepra, sino del aún más asqueroso cancer del Comunismo, por supuesto. Lo que se predicó no fue el amor al prójimo, sino el rechazo a los preservativos en tierras azotadas por el sida. Pero Juan Pablo II también será santo, más temprano que tarde, y poco tiempo después se aparecerá en las paredes húmedas de una familia humilde de Malambo, Atlántico.

Tan volátil es la naturaleza de la santidad, que un triunfo de la Unión Soviética en la Guerra Fria habría seguramente relegado al polaco más famoso después de Copérnico a un muy modesto paso por la historia. Pero fue la fé católica y capitalista la que triunfó sobre el ateísmo autoritario de los soviéticos, y entonces tenemos que aguantar otro espectáculo más en la plaza de San Pedro, y no tardarán algunos fanáticos en decir que la muerte del impío terrorista Bin Laden es la primera acción piadosa del nuevo beato.

Mientras tanto, los obispos siguen confesando como "jugaban" con los muchachitos abusados y para siempre traumatizados por la sed irracional producida por el celibato, y el Vaticano se sigue enriqueciendo a costa de la fe ciega de quienes no encuentran otra salida a su miseria que la promesa de una vida de riqueza espiritual en el Paraíso, al lado de Karol Wojtyla y de los demás piadosos santos. Mientras tanto, en fin, las doctrinas de la Iglesia siguen siendo el opio del que se nutren los líderes mundiales para seguir dándole esperanza a los pueblos cansados, ignorantes y miserables.

Yo, por eso, no celebro la beatificación del polaco, ni la muerte del saudí. Porque en la oscuridad de las mentiras mediáticas se puede quedar enredado para siempre nuestro futuro. Y yo prefiero verlo venir.

sábado, marzo 19, 2011

Adios a la abuela

El viernes me despertó la noticia de la muerte de la abuela Blanca. Partió para siempre, a su antojo, a las ocho de la noche en su cuartico nostálgico de Soacha, metida en el mismo lecho cubierto de flores donde murió el abuelo Rafael hace ya cinco años y medio. A esa hora yo me iba a la cama al otro lado del mundo después de haber discutido por horas sobre los sacrificios a que nos vemos obligados los que seguimos el camino incierto de la Academia. Los sacrificios como no poder abrazar a tu padre cuando lo necesita o no haber pasado una última tarde con la abuela a la sombra de las platas del jardín. Sacrificios tanto más dolorosos, cuanto que no nos garantizan que darán fruto alguno.

Traté de recordar qué había soñado esa noche mientras la familia distribuía la noticia por el mundo, y antes de recordar que sólo había visto en mis sueños a los amigos del colegio, ya me había percatado que hace rato dejé de buscar en los sueños secretos ocultos sobre el futuro. Ni siquiera Santiago Nasar pudo ver su propia muerte en el sueño de higueras que antecedió al día de su asesinato. Preferí tranquilizarme recordando la larga vida de la abuela, la resolución de sus ímpetus, su amoroso matrimonio que duró 52 anos y el amor infinito que siempre nos profesó a cada uno de sus hijos y nietos. Preferí recordar que cuando los abuelos llegaron a Soacha desde La Mesa para construir la casa de la que ahora sólo quedan muros y recuerdos, no sólo cimentaron los sólidos fundamentos de su amor, sino también los gruesos pilares de nuestro destino.

Siempre me sorprendió la energía de la abuela, su lucidez y su independencia. Sólo después de la muerte del abuelo y cuando comenzaron para no retroceder los dolores de su vejez la vi desfallecer poco a poco, y aún así hasta hace tres o cuatro semanas todavia me preguntaba en el teléfono por las inclemencias del invierno en Holanda. Esa energía y esa lucidez fueron los faros que guiaron la educación de sus hijos y que los puso en el camino seguro que los llevó de las duras labores de construcción con el abuelo a las Universidades y los países lejanos. Fueron sus enseñanzas de honradez las que han guiado su vida. Esa honradez de la que nosotros, quienes conocemos a sus hijos, no dudamos un instante y que ha sido el regalo mas importante que nos dejó la abuela. En mi padre, el mayor, siempre ví la decisión, la energía y la determinación que la abuela les inculcó en los años difíciles de la infancia y que a Ricardo le han permitido ser un gran padre y un estudioso incorregible, capaz de sentarse en el pupitre de la Academia pasados los cincuenta años y hacerse abogado porque eso es lo que quería.

Cuando mi hermano y yo éramos pequeños y vivíamos en su casa, la abuela nos escondía canicas en las esquinas y nos hacía creer que aparecían de milagro, traídas de galaxias lejanas por algún ser misterioso. Lo hacía sólo para vernos aturdidos y felices sin recibir crédito alguno. Tal vez esa fue la más hermosa de sus cualidades: la de darnos un amor infinito sin esperar nada a cambio, porque nuestra felicidad, la de sus hijos y nietos, era la suya. Hoy que la despedimos, con nuestro amor, con su recuerdo en nuestras mentes y con la certeza de que actuaremos siempre de acuerdo a sus enseñanzas de perseverancia y cariño, le devolvemos algo de ese crédito que se merece tras una vida dedicada a los suyos.

Gracias, abuelita Blanca. Con nosotros te quedas para siempre.

Marzo 19, 2011

martes, febrero 22, 2011

Adalides democráticos

Alentado por la poca audiencia que sin duda tiene este blog en estos tiempos en que hay tantas cosas interesantes por leer ahí arriba en las redes sociales, los sitios en línea y los grandes portales de noticias, y bajo el riesgo de que quien la lea pueda tomarme por un facineroso amigo de las revueltas, el socialismo o el mamertismo, como los que hacen tambalear a las dictaduras del mundo árabe, me voy a permitir hacer una crítica de la democracia participativa en una sociedad corrompida y embelesada por las luces fulgurantes del poder, la ignorancia y la falta de oportunidades.

La crítica es puntual, y seguramente ha sido ya expuesta con mejores argumentos por algún académico de la democracia y las sociedades. Hela aquí: creo que la democracia participativa, en tanto método de elección de gobernantes, no garantiza de ninguna manera la elección de los mejores, sobre todo en aquellas democracias donde el sufragio es manipulado a través de medios parcializados, prebendas o incluso intimidación violenta, y por lo tanto, no garantiza las mejores condiciones para los electores. Esta crítica, que parece obvia, implica también que el apoyo popular no puede ser un escudo que permita el abuso de poder y evite la crítica.

En nuestros días y en el pasado se ha esgrimido enfáticamente el argumento de que la mayoría electoral le da al gobernante de turno la potestad para hacer lo que le venga en gana, o al menos invulnerabilidad frente a justas críticas a su gestión. Lo vimos hace siete décadas en Alemania, lo vemos hoy en las democracias de Próximo Oriente donde las elecciones presidenciales son una farsa para reivindicar en el poder al gran señor que lleva sentado en la poltrona presidencial las últimas cinco o seis décadas. Lo vemos en Colombia, cuando basados en su éxito electoral, nuestros presidentes tratan de imponernos un estado de opinión según el cual el apoyo del pueblo (al que previamente se le ha comprado su voto) es el constituyente básico -y sobre todo incuestionable- de las leyes de una nación.

Por supuesto, tan pronto como el apoyo popular se esfuma, ya no es necesariamente la voluntad popular la que cuenta a la hora de manejar los más altos asuntos del estado. El pueblo deja de ser el constituyente básico del que emanan todas las leyes y todos lo poderes, tan pronto como, aún aturdido, despierta de un largo letargo y lanza una patada desestabilizadora. Entonces lo mejor que el presidente demócrata encuentra para conjurar la crisis es intimidar a las hordas con la fuerza de los tanques y las bombas, amenazarlos con una guerra civil, o simplemente vociferar que se trata de propaganda patrocinadora de los terroristas. Porque el pueblo, para muchos de esos egregios dirigentes que desde arriba intentan sentar cátedra de autoridad moral, no es el pueblo como tal, sino el pueblo que se inclina ante sus demandas. O están conmigo o están contra mí. Los demás, por supuesto, son terrorista vestidos de civil.

A Silvio Berlusconi, ese emprendedor hombre de negocios que ha ejercido la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia en tres ocasiones, lo vi ayer en varios videos de archivo que circulan en internet. Lo escuché frente el Parlamento Europeo comparando a un diputado del Partido Socialista alemán con un oficial de la SS Nazi, porque el germano se atrevió a cuestionar el manejo de la política interna italiana que tenía repercusiones a nivel europeo. Lo escuché diciendo que aquellos que no votaban por él, a quienes él se refiere indistintamente como "la sinistra", eran unos imbéciles. Pero lo que más me sorprendió fue verlo ironizando acerca de los llamados "vuelos de la muerte" durante la dictadura argentina a finales de los 70s. Dijo que "la sinistra" lo queria comparar con el dictador argentino que llevaba a los opositores en un avión y que cuando estaban sobre el mar lanzaba una pelota al vacío y les decía a estos contradictores que fueran a jugar con ella. Quien conozca la verdadera historia de los macabros vuelos de la muerte encontrará sin duda que el chiste de este carismático lombardo es bastante repugnante. La cosa sería tal vez más tolerable si Italia fuera bajo la égida de Berlusconi un modelo a seguir. Pero con sus niveles de desempleo y corrupción, está muy lejos de serlo:

http://es.wikipedia.org/wiki/Vuelos_de_la_muerte

Uno que seguramente conoce muy bien la historia de los vuelos de la muerte es Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de paz en 1980 que fue duramente perseguido durante la dictadura de Videla en Argentina. A este estudioso de varios conflictos en el mundo le acaban de llover copiosos insultos por parte de otro carismático y electoralmente victorioso líder quien se sintió ofendido por los señalamientos de Pérez Esquivel sobre el conflicto colombiano. Fiel a la ya mencionada máxima según la cual quien difiere de tus opiniones es tu enemigo, el ex presidente de Colombia, Alvaro Uribe, ha llamado a Pérez Esquivel un promotor del terrorismo. No sé cuántas veces ha respondido Uribe con insultos a quien osa cuestionarlo. Tampoco sé cuántos más lo hacen, seguramente mucchos, de derecha, de izquierda, o de cualquier intención política. Pero esto me sirve para ejemplificar cómo la democracia participativa en una sociedad corrompida, lejos de crear líderes ejemplares, lo que crea es egos incontrolables que terminan por reaccionar como gatas en celo frente a toda forma de crítica, y lo que es peor, a asumir como cierto que su pensamiento ha de ser Ley.

Los hechos en Medio Oriente están demostrando que el apoyo popular es algo mucho más efímero de lo que desearían aquellos que alguna vez llegaron a acariciar la idea de perpetuarse en el poder, y que al final lo que queda son las acciones que cada presidente decidió ejercer usando ese poder conferido por el aturdido pueblo para mantenerse en el poder, o para hacer uso de él en beneficio propio. No hay razón entonces para no criticar a un Presidente cuando se tienen razones morales o de principios para hacerlo, aún si su popularidad es más grande incluso que su propio ego. No hay razón entonces para no exigir que la democracia participativa en nuestros paises venga acompañada de un verdadero cambio social y educativo que ponga al elector a la altura de los retos que la sociedad le impone. De lo contrario, elegir a un Uribe es siempre potencialmente tan peligroso como elegir a un Gaddafi.

miércoles, febrero 02, 2011

News from Egypt

From D****, a good friend of mine living in Cairo. Judge yourselves.

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Dear ALL,
Thnx to all of you concerned! Me and my family are all fine. except for the extreme exhaustion, psychological stress and anger, we are all fine. My sister is the one who goes to demonstrations in Tahrir square all the time. I don't go, because I lose my temper already in gas stations when some jack ass says "and did these young protesters ask any of us if we want these demos, now look at the chaos they made"...I swore at him, my parents holding me back in the car and then from inside the car showed him the finger. I donated blood and stay on phones all day long and cook and help at home waiting for the demonstrators, my sis and some of her friends who also from time to time stay in our house to come back.

This is not the end and he has to leave. Is a president who let 6000 prisoners out of prison looking for any peace in this country???? NO!!! but he is smart, he is one of the smartest jack asses on earth, he caused anarchy, scared the shit out of all families and everybody who did not go out in the street and reached the stage that so many people are now saying "No, but look we need to tolerate him until the next elections and he will not candidate himself, but at least he will restore order and we were safe in our houses when he was there"

RIGHT!!!! and that is exactly what he wanted to reach. Is a president who send his party out to the streets RIGHT NOW calling for Mubarak to candidate himself for a 6th presidency period, looking for any peace, or democracy?? How can 6000 prisoners "ESCAPE""""" at the same time, same night, same moment, if nobody did INTENTIONALLY let them out???????????

he caused anarchy, fear among citizens and everybody, we collect water in our bath tubs, buy food to keep us going for a few weeks and things in supermarkets are from 1LE to 4 LE now. BUT, he succeeded in reaching a point where all want him back, because at least we felt safe in our homes and did not have our sons, neighbors, cousins and male friends out in the street with iron sticks, self defense and electric shockers to protect our properties and lives.

Problem is that none of the oppositional leaders is taking any clear stand point to that, those young people protesting now need a leader to look up to, but opposition are very slow in their statements and responses, they r losing credibility. Except for the Muslim Brotherhood , which is another problem and nobody really wants them either, but they r the only ones against the current "still" regime now, who are taking a clear stand to things now.

How it really all started was that these facebook Youth , how they are referred to now, have been mobilizing themselves for years on facebook, but were not taken serious, or were tortured, arrested and interrogated, they are the ones who started the movements on the 25th and the 28th of January, which escalated to what it is now. It escalated ,because these facebook youth belong to the well-off classes in Egypt; the intellectuals. When THESE WERE THERE, THEY BROKE THE FEAR OF THE MILLIONS WHO HAVE BEEN OPPRESSED, LIVING UNDER EXTREME POVERTY AND CONDITIONS!!!! AND THESE ARE THE ONES WHO CANNOT BE STOPPED NOW!!

many of them already lost family members in the past few days and they are willing to shed more blood and sacrifice more lives if he does not step down. It is now a bottom-up movement and this is what's makes it dangerous, these people would lose all , but not live int he same Egypt under the same regime again and even me, as somebody who practically speaking did not suffer much under this regime, I DO BELIEVE HE JUST HAS TO LEAVE, OR DIE HERE, BUT WE DO NOT TRUST HIM ANYMORE, WHY WOULD HE CHANGE OVER NIGHT AND BRINGING THE MINISTERS HE KEPT FOR HIS SON'S REGIME NOW, IS NOT A SOLUTION!!!!!!!

I and many others do not know what to think anymore, we know if he just leaves it will be chaos and we know if he stays, he will become worth than before, but we do not trust him, nor his nice words "WORDS AND SPEAKING IS WHAT EGYPTIANS HAVE BEEN PERFECT AT FOR AGES" , but people are aware fo that now and do not listen without questioning. still we have millions out in the streets who never had adequate education and do not understand the problem of not having a respected leader to look up to now. we wait for the opposition, but hope it will not be the Muslim Brotherhood.

lunes, enero 31, 2011

El Génesis Revisado

En el principio, Dios creo múltiples Universos. Y cada Universo era regido por leyes naturales diferentes, dictadas por probabilidades cuánticas. Y el espíritu de Dios se movía de una dimensión a otra.

Y dijo Dios, hágase la luz, y la densidad del Universo se hizo tan baja que los fotones pudieron propagarse libremente por el espacio. Y separó Dios la luz de la materia. Y a las partículas de luz las llamó bosones y a las de materia las llamó bariones. Y fueron los primeros segundos del Universo.

Luego dijo Dios: haya expansión del Universo, y a regiones distantes del Cosmos las conectó causalmente con un período de expansión inflacionaria y dejó que el Universo siguiera luego creciendo de manera acelerada. Y así fue. Y a la creciente estructura la llamó espacio-tiempo.

Y dijo también Dios: fórmense aglomeraciones de densidad en el Universo temprano y júntese la materia oscura en torno de estas aglomeraciones para que haya estructura en el Universo a medida que éste se expanda. Y así fue.

Y luego dijo Dios: Emerjan de las aglomeraciones cúmulos galácticos y galaxias, galaxias que formen estrellas según su naturaleza y que contengan la semilla de nuevas estrellas que nazcan y encuentren su fin de acuerdo con su masa. Produjéronse pues galaxias espirales, elípticas e irregulares, y cada una formaba estrellas en su interior, de aceurdo a su naturaleza. Y vio Dios que era bueno.

Entonces dijo Dios: que las lumbreras estelares tengan discos protoplanetarios, y que de esos discos se formen planetas de todo tipo que de sus estrellas reciban energía y que las orbiten y giren también en torno a sí mismos para que en cada uno haya días y años.

E hizo el Señor muchos planetas, grandes y pequeños, y a algunos les dio gruesas atmósferas y a otros sólo una superficie rocosa, y a algunos los proveyó de satélites naturales y los hizo girar en gran variedad de órbitas alrededor de todo tipo de lumbreras. Y vio Dios que todo era bueno.

Dijo Dios: produzcan los planetas seres vivientes, que evolucionen en sus variadas superficies. Y creó Dios la vida basada en el carbono, en el fósforo, pero también en el arsénico. Y creo los eucariotas, que evolucionaron de acuerdo con la selección natural hacia formas de vida más y más complejas, y poblaron los mares y los cielos de los muchos planetas que había creado el Señor. Y vio Dios que era bueno.

Y dijo Dios: que produzca la evolución todo tipo de criaturas, de variados tamaños y adaptaciones, y que se reproduzcan en las profundidades de las aguas y en el interior de las calderas volcánicas, y que haya extinciones masivas y explosiones cámbricas, y que surjan y desaparezcan especies enteras en muchos de los planetas que existen.

Y dijo Dios: que algunos de éstos seres desarrollen cerebros, y conciencia de sí mismos, y que utilicen herramientas de su propia concepción para modificar su entorno, para que se desplieguen por sus respectivos planetas y domestiquen animales y cereales, y que dependan de sí mismos e inventen la filosofía, la religión y la ciencia, y que escriban este Génesis y justifiquen así Mi existencia.

Y bendijo Dios a estas civilizaciones técnicas. Y les dijo: progresad, expandíos por el Cosmos hasta que encontréis vuestra propia destrucción o la existencia de vuestros similares y entendáis vuestro lugar en el Universo que he creado. Y creadme a Mí como Yo os he creado a vosotros, para que luego entendáis que no soy necesario para explicar vuestra existencia.

Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.

sábado, enero 15, 2011

La verdadera amenaza

La semana pasada un desequilibrado mental llegó a un supermercado de Tucson, en el árido desierto de Arizona que colinda con México, y sin mediar palabra descargó su pistola semiautomática Glock contra una congresista de los Estados Unidos y quienes allí se reunían para dialogar con la política. Seis muertos, la representante luchando por su vida con el cerebro atravesado por una bala y un estado de conmoción que ha llevado a Obama, un presidente con más ganas que margen de maniobra, a dar un aplaudido discurso de unión en el campus de la Universidad de Arizona, es el resultado a corto plazo de tan aciago tiroteo.

Los americanos, por supuesto, se sienten nuevamente amenazados, un estado de ánimo al que se han acostumbrado no digamos desde el 11 de septiembre de 2001, que ya nos parece lejano, sino desde mucho más atrás en la historia, a principios del siglo pasado, desde que la primera potencia del mundo dedujo que sólo una estrategia de miedo y terror podía mantener unidos y aceitados los engranajes de su imperio económico y empezó a ver enemigos por todas partes: los negros, los japoneses, los Nazis, los comunistas, los musulmanes, los narcotraficantes, y hasta los extraterrestres, a quienes Hollywood usa como actores de reparto cada vez que se le antoja destruir la ciudad de Nueva York. Aún peor: la gran potencia ve en los amigos de hoy enemigos de mañana, como ha quedado plenamente registrado con las relaciones de amor y odio con dictadores tropicales, extremistas islámicos, y todo grupo político o armado que en algún momento fue útil a sus intereses para luego caer en desgracia con el imperio.

Pero no contentos con llevar su estrategia de ataque preventivo a los campos empobrecidos de Vietnam, Iraq, Afganistán, y tantas otras naciones que se han visto arrasadas por la llegada de la democracia salvadora, aun cuando el precio que tengan que pagar sea ver morir a niños indefensos bajo el trueno implacable de los F-117, como lo revelaron tristísimas imágenes divulgadas por Wikileaks; han querido además inundar sus aeropuertos con la paranoia de la persecución. Nada más estresante y humillante en éstos tiempos de miedo que transitar por un aeropuerto gringo, donde todo el mundo ahora es sospechoso, donde todo pasaporte indica una posible amenaza, donde todo cargamento es susceptible de requisa.

Me sucedió hace dos semanas: un oficial de inmigración encontró altamente sospechoso que un colombiano viajara a México desde suelo americano sin pasar por Colombia, que está tan cerca. Así que tras una sesión inquisitorial de preguntas acerca de mi carrera, mis viajes, mis recursos y mi equipaje, ordenó que se abriera mi maleta. No ordenó que espicharan mi champú y lo regaran sobre mi ropa, pero esto no fue impedimento para que los voluntariosos oficiales abre-maletas lo hicieran de todas maneras. Me fui a Europa irritado, no tanto por ser uno más de los sospechosos del aeropuerto, sino por la inevitable sensación de ser un criminal peligrosísimo sin ni siquiera proponérmelo. Y mientras tanto, los narcotraficantes siguen pasando.

Tal vez los americanos nunca se den cuenta de que la verdadera amenaza viene de dentro. Viene de gente idiotizada por los medios de comunicación, la paranoia y el consumismo que un día cualquiera decide hacer justicia por su propia mano, como Jared Loughner, el pistolero solitario de Tucson. Tal vez no se den cuenta de que la paranoia que impulsó a este estudiante frustrado a matar a sus compatriotas es la misma paranoia que impulsa al Departamento de Defensa a enviar bombas asesinas contra niños iraquíes que duermen en el suelo de la media luna fértil sin imaginar siquiera que esa noche terminan sus anhelos y sus sueños. Sólo que en el último caso la paranoia tiene por armas ya no una pistola semiautomática Glock, sino el arsenal nuclear más poderoso del planeta.

Pero si los americanos no reaccionan, al menos deberían hacerlo los gobiernos de los países cuyos ciudadanos sufren las consecuencias de este miedo infundado. Deberían hacerlo los gobiernos pacíficos del medio oriente, y los gobiernos de los países latinoamericanos, actuando en bloque, para que a sus ciudadanos se les deje de escudriñar como a criminales en los aeropuertos de Norteamérica. Deberían levantar la cabeza dignamente y dejar sentado que a nosotros también nos asustan los Jared Loughners que acechan en la oscuridad esperando por una opotunidad para disparar, pero que sin embargo aun recibimos con los brazos abiertos a los ciudadanos de Estados Unidos que quieran visitarnos. Y que queremos un trato igual. Así de simple.

viernes, diciembre 10, 2010

Peligros Esotéricos

En un país con la pobreza, el desemplo, la injusticia y los demás desastres políticos, económicos y climáticos que tiene Colombia, lo último que necesitamos es charlatanes que terminen de confundir al pobre y de engañar al ingenuo. Si hay algo peor que todos los problemas sociales de la Nación juntos, es la viveza de algunos que, soportados en la ingenuidad de un pueblo al que se prefiere mantener ignorante, se lucran con basura metafísica y religiosa a costa de los salarios ya miserables de la población más vulnerable. Y lo que es peor: a expensas de sus esperanzas en una vida mejor.

Ayer, hacia las 10:30 p.m., cuando sintonizaba Radio Super en internet para ver si José Obdulio iba a decir algo creíble sobre su papel en el asunto aquel de las chuzadas, me encontré en cambio con un programa cuyo nombre no recuerdo, pero que hablaba de las bondades de los arcángeles y de cómo el arcángel San Miguel y San Uriel y San Tropel podían ayudar a los colombianos en sus penurias económicas y sentimentales. Dos individuos de mal hablar y que se llamaban "hermanitos" entre ellos recibían las llamadas de personas anónimas que casi al borde del llanto les hablaban de su pobreza, de su falta de compañía y de su mala vida, y les rogaban: "hermanitos, díganme cuál es mi arángel protector".

Los "hermanitos" no sólo les decían que sus peticiones serían enviadas con prontitud a Jerusalén para ser escuchadas directamente por Dios, sino que además los invitaban a su local en Chapinero, un pseudo-templo esotérico llamado el Sagrado Tabernáculo Angelical, nombre basado en una leyenda de un monje jerosolimitano a quien el arcángel San Miguel le ordenó pintar cuadros reproduciendo a cada uno de los siete arcángeles.

Allá en el local les venderían por 70 mil pesos, un paquete navideño que incluía toda suerte de pócimas para mejorar el destino y sosegar los tormentos del alma. Decían ellos que tenían muy pocos, que la gente debería llamar a reservarlos antes de que se agotaran.

Las personas que llaman a estos programas radiales no son precisamente las mejor acomodadas en nuestra sociedad. Al contrario, son las más vulnerables y es una obligación nuestra protegerlos, y en general proteger a la sociedad en su totalidad, de las promesas miserables que les hacen creer que las pócimas esotéricas de semejantes charlatanes van a sacarlos del profundo agujero en el que la negligencia de nuestras instituciones los tiene sumidos.

La gente tiene derecho a creer en algo. Pero también tiene derecho a que se protejan sus derechos como consumidores, como ciudadanos y como personas racionales. Si algo permite que sea fácil que personas como José Obdulio Gaviria lleguen a las cimas del poder en un país ignorante y pobre, es el estado de mente que algunas instituciones espirituales crean en los electores, que le venden su alma a un chamán por un paquete esotérico navideño.

viernes, diciembre 03, 2010

Del Arsénico y Otros Demonios (para El Gran Pum)

Crédito imágen: NASA

Tras el anuncio hecho ayer por la agencia espacial estadounidense (NASA) acerca del descubrimiento de un nuevo tipo de vida, las reacciones han sido diversas y justificadas. El gran despliegue mediático de la esperada rueda de prensa y la rápida difusión de la noticia a través de internet dio pie a todo tipo de especulaciones acerca de la naturaleza del descubrimiento. Muchos llegaron a creer que NASA anunciaría el descubrimiento de vida fuera de nuestro planeta, mientras que otros se
mantuvieron moderadamente escépticos. Ahora que el anuncio ha sido revelado, y que disponemos de todos los elementos de juicio, vale la pena tomarle las medidas al descubrimiento. En esta contribución a El Gran Pum quiero contarles cómo vemos los astrónomos (creo) el anuncio hecho ayer en Washington.

Un grupo multidisciplinario de científicos que incluye biólogos, geólogos y ecólogos descubrió una bacteria (GFAJ-1) que habita en el lago de Mono, California y que tiene la capacidad de usar el elemento químico Arsénico para construir los componentes básicos de su bioquímica, tales como ácidos nucléicos y proteínas. El hallazgo no fue casual. El grupo liderado por Felisa Wolfe-Simon, del U.S Geologica Survey, se enfocó en este lago californiano justamente porque se sabía de sus altas concentraciones de Arsénico. Hasta ahí el descubrimiento no suena muy espectacular, pero tal vez la percepción cambie si lo ponemos en el contexto de lo que hasta ahora sabíamos sobre la vida.

Todas las formas de vida que conocíamos hasta ayer, sin excepción, están constituídas por seis elementos básicos: Carbono, Oxígeno, Nitrógeno, Hidrógeno, Fósforo y Azufre. A pesar de la gran diversidad de seres vivos en la biósfera terrestre, desde las más simples algas hasta la complejidad de nuestro cuerpo humano, pasando por los llamados extremófilos, organismos simples que habitan en lugares de condiciones no muy amigables, todos estos organismos se ciñen estrictamente a la bioquímica basada en estos seis elementos. Si bien se había postulado la existencia de formas de vida cuya química fuera diferente, hasta ayer esa posibilidad era todavía materia de la ciencia ficción. Pero ahora aparece esta pequenña bacteria, cuyo tamaño es de la milésima parte de un milímetro, que es capaz de construir su ADN y reproducirse reemplazando el Fósforo de su química por Arsénico. Este no es, desde mi punto de vista, un descubrimiento menor. Significa que la definición de vida que hemos estado usando acaba de cambiar radicalmente. Otras formas de vida son posibles.

¿Por qué impacta este hecho la búsqueda de vida fuera de la Tierra? Todos los elementos químicos a excepción del Hidrógeno y el Helio se formaron en las reacciones termonucleares que tienen lugar en el interior de las estrellas y en las violentas explosiones con que las más masivas de estas estrellas terminan sus vidas, produciendo la riqueza química de nuestra tabla periódica, cons sus 114 elementos. Los planetas, que son producto también del ciclo de vida de una estrella, estan construídos con estos
elementos. Si la riqueza química del Universo es de ésta magnitud, ¿por qué tiene la vida que limitarse al uso de seis elementos? Si bien esta nos puede parecer una pregunta totalmente lógica, antes de la bacteria del lago Mono teníamos que resignarnos a aceptar los hechos: el único tipo de vida de que teníamos noticia usaba esa reducida cantidad de ingredientes. Y puesto que ese era nuestro ejemplo solitario de vida posible, los esfuerzos para encontrar vida en otros lugares del Universo se habían limitado a los lugares donde estos elementos son abundantes. Sin embargo, el descubrimiento de ayer implica que la vida es más creativa de lo que pensamos, y que ahora podemos buscarla en lugares mucho más exóticos sin el temor de estar pidiéndole peras al olmo.

Es además un momento emocionante para este descubrimiento, porque al tiempo que descubrimos nueva vida, tambien estamos descubriendo nuevos mundos donde buscarla. El número de planetas que han sido descubiertos orbitando otras estrellas ya sobrepasa los 500, y recientemente, en un hallazgo que ha tenido menos bombos y platillos que la bacteria californiana, se ha caracterizado la atmósfera de un planeta extrasolar sólo unas cuántas veces más masivo que nuestra Tierra, orbitando una estrella a 40 años luz de distancia. Una de las posibilidades es que la atmósfera de esta super-Tierra este constituída principalmente por vapor de agua. Otra posibilidad es que esté constituída de Hidrógeno, con altas nubes opacas que cubran la mayor parte del planeta. En cualquier caso, este es sólo un ejemplo de esos mundos extraños donde ahora mismo otras bacterias, ignotas y fascinantes, puedes estar esperando a ser descubiertas.

Más info:
http://www.sciencemag.org/content/early/2010/12/01/science.1197258.abstract#aff-1
http://www.eso.org/public/news/eso1047/

viernes, marzo 12, 2010

LA FORMACIÓN DE SISTEMAS PLANETARIOS: TEORÍA Y OBSERVACIONES


(Por: J. R, Martinez Galarza. Publicado en la revista "Colombia: Ciencia y Tecnologia, 2007")

El proceso de formación de otros sistemas solares es sin lugar a dudas una de las áreas de estudio más fascinantes de la astronomía moderna. En los años recientes, soportados en observaciones llevadas a cabo con telescopios puestos en el espacio, los astrónomos del mundo entero se han embarcado en una nueva etapa de la travesía científica que se inició en la Antigüedad griega con las ideas de Epicuro (341 – 270 a.C.), quien en su carta a Heródoto sugirió que “existe un número infinito de mundos, algunos parecidos a este, otros distintos” [1]. En este artículo pretendo describir el estado actual de nuestro conocimiento sobre el proceso de formación de sistemas planetarios con una pequeña mención al aporte que la última generación de telescopios espaciales ha hecho a esta rama particular de la astronomía, íntimamente ligada al estudio de nuestros propios orígenes. Cómo pueden los investigadores e instituciones colombianas, en mi opinión, tomar parte en éstos nuevos descubrimientos ocupa la parte final de este escrito.

El surgimiento de planetas en un sistema estelar determinado esta relacionado de manera directa con el nacimiento de las fuentes de energía y luz que los sustentan: las estrellas mismas. Desde 1995, cuando Michel Mayor y Didier Queloz reportaron desde Ginebra el descubrimiento del primer planeta extrasolar1 alrededor de una estrella de tipo solar [2], cerca de 200 nuevos mundos han sido detectados, la mayoria de ellos orbitando soles similares al nuestro, aunque con órbitas muy diferentes a las que determinan el movimiento de nuestros hermanos planetarios y de nuestra propia Tierra. Tal vez el más interesante de estos descubrimientos es la reciente detección de un planeta rocoso a 20 años luz de distancia con tan sólo cinco veces la masa de la Tierra, el más pequeño reportado hasta el momento, cuya temperatura superficial está entre los 0 y los 40 grados centígrados, lo que lo hace un mundo muy propicio para albergar agua líquida y posiblemente, vida. [3]. De las muchas diferencias que hemos encontrado entre aquellos sistemas estelares y el nuestro, las más impactantes tienen que ver con las órbitas altamente elongadas que se han observado en la mayor parte de estos exoplanetas y con la existencia de los llamados “Júpiteres Calientes”, planetas gigantes gaseosos cuya proximidad a su estrella nos ha hecho dudar de las teorías clásicas en formación estelar y planetaria. Si estudiamos con cuidado las observaciones, empieza a parecer evidente que la configuración final de un sistema planetario se logra tras un complejo proceso de acreción de material por parte de la estrella y de interacción de los planetas primitivos con el disco de polvo y gas del cual se formaron.

Al interior de una galaxia espiral ordinaria, las procesos que gobiernan el surgimiento de nuevos soles tienen que ver principalmente con la gravedad y la dinámica de gases. Fenómenos espontáneos como la turbulencia propia del gas y el polvo que llenan el espacio entre las estrellas, o inducidos, como la explosión de supernovas y la expansión de regiones HII, dan lugar a la creación de densas nubes formadas principalmente por hidrógeno molecular (H2) que se extienden por unos cuantos años luz y cuyas densidades son del orden de 1000 partículas por centímetro cúbico2. Al interior de estas nubes moleculares, aglomeraciones más pequeñas con densidades típicas de entre 10 mil y un millón de partículas por centímetro cúbico son el primer embrión de lo que en escalas de tiempo de 10 millones de años se convertirá en una nueva estrella de baja masa, similar al Sol 3. El colapso gravitacional de estos cúmulos sucede en varios estadios: la rotación del conjunto conduce a la formación de un disco circumestelar inmerso en una envoltura gaseosa en donde el material más pesado (i.e., granos de polvo, etc.) tiende a sedimentarse hacia el plano del disco. La envoltura gaseosa es acretada hacia la protoestrella y hacia el disco a medida que el momento angular es transportado hacia las regiones exteriores del mismo. Una vez la acreción cesa, el resultado es una estrella joven con un disco de polvo y gas –denominado disco protoplanetario- cuya evolución es dominada por el campo magnético de la estrella y la turbulencia, en lo que llamamos una estrella tipo T-Tauri.

A partir de ese momento, el éxito o fracaso de un potencial sistema planetario dependerá del balance entre varios procesos que tienden a dispersar el disco y la capacidad de los planetas para formarse mientras haya material suficiente en las inmediaciones de la estrella. En la actualidad persiste un interesante debate entre dos puntos de vista a propósito de la formación de planetas gigantes gaseosos. Una de las teorías aboga por un proceso de formación rápido a partir de inestabilidades gravitacionales en el disco que harían colapsar una porción del gas para formar un planeta gigante en escalas de tiempo de 100 mil a un millón de años. De acuerdo con este modelo, la presión interna del nuevo planeta se encargaría de formar un núcleo rocoso a partir de los compuestos menos volátiles. Los contradictores de esta teoría argumentan que para lograr la formación de un planeta del tamaño de Júpiter, la teoría de inestabilidad gravitacional requiere de discos cuyas masas estan muy por encima de las masas de los discos protoplanetarios observados hasta el momento. Además, no es muy claro cómo este mecanismo conduciría a la formación de planetas pequeños y rocosos como la Tierra.

Por otro lado, una mayoría cada vez más grande considera más plausible la formación inicial de núcleos rocosos de entre 10 y 15 masas terrestres que acretan gas del disco para procurarse una densa atmósfera propia. El viento estelar o la rápida dispersión del disco dejarían a algunos de estos núcleos (i.e., los planetas terrestres) sin posibilidades de acumular grandes cantidades de gas. Uno de los puntos débiles de esta segunda teoría es lo ineficaces que han resultado los modelos para explicar la formación de los núcleos rocosos primigenios. Sea cual sea la teoría que termine imponiéndose, deberá incluír también un mecanismo que ha adquirido relevancia en los últimos años para explicar la existencia de “Júpiteres Calientes” y las características de nuestro propio Sistema Solar. Me refiero a la migración planetaria, que consiste en el movimiento radial de los planetas en proceso de formación como producto de su interacción con el disco. Adicionalmente, es importante mencionar que a lo largo de todo este procedimiento varios tipos de reacciones químicas tienen lugar a causa de la constante irradiación del gas por parte de la luz de la estrella y de la interacción de pequeñas moléculas en la superficie de los granos de polvo1. Los compuestos finales serán incorporados a los planetas recientemente formados. El resultado del proceso es un sistema planetario como el nuestro.

No todo se queda en la teoría. La impresionante sensitividad de los telescopios modernos ha permitido a los astrónomos corroborar o refutar sus predicciones en cada uno de los estadios de la formación estelar descritos anteriormente. Los radiotelescopios en tierra observan la radiación producida por cambios en la energía rotacional de las moléculas que conforman las densas nubes de gas donde la historia empieza, y permiten la elaboración de extensos mapas que revelan las condiciones físicas y químicas de estas regiones. Las cámaras instaladas en el telescopio espacial Hubble han revelado la presencia de discos protoplanetarios tan densos que opacan por completo la luz del gas ionizado localizado detrás de ellos y el telescopio espacial Spitzer ha detectado la luz infrarroja emitida por los granos de polvo presentes en los discos que rodean a las estrellas T-Tauri. Una nueva generación de telescopios que será puesta en el espacio en el transcurso de la próxima década, incluyendo el Buscador de Planetas Terrestres (TPF, por sus siglas en inglés) o la Misión Interferométrica Espacial (SIM) estudiará por primera vez la luz reflejada en las nubes y superficies de mundos lejanos que hasta el momento sólo han sido detectados indirectamente, y entonces podremos empezar a buscar señales inequívocas de actividad biológica en otros lugares de la Vía Láctea.

El fascinante mecanismo a través del cual las estrellas y los planetas se forman es un área de las ciencias astronómicas en que Colombia podría hacer algunos aportes significativos en los próximos años. Es además un campo muy propicio para la creación de un nuevo programa de doctorado en astrofísica en el país. La receta es muy sencilla: necesitamos investigadores, datos y retroalimetación por parte de la comunidad científica internacional. Hoy en día los datos pueden ser obtenidos con telescopios internacionales que tienen cierta cantidad de tiempo de observación reservada para astrónomos de cualquier nacionalidad, cuyo único requisito es tener buenas ideas. De otro lado, contamos con varios científicos y estudiantes graduados colombianos haciendo investigación en este campo en prestigiosas instituciones del mundo. Ayudar a crear un ambiente de investigación propicio para que ellos y otros astrónomos tengan la opción de hacer su ciencia desde Colombia debe ser una de las tareas de la recientemente creada Comisión Colombiana del Espacio, en su objetivo de optimizar la contribución de las ciencias espaciales al desarrollo social, económico y cultural del país.

En un contexto más general, para una nación que inicia apenas su exploración pacífica del espacio, hacer investigación en astronomía tiene una motivación muy pragmática: una cercana interacción entre astrónomos e ingenieros es indispensable cuando sea necesario formular programas y desarrollar satélites con propósitos específicos. Adicionalmente, en un momento en que el calentamiento global ha adquirido las dimensiones políticas que estamos presenciando, obtener conocimiento que permita poner a nuestra Tierra en un contexto ambiental más amplio significará una ventaja al momento de participar en el desarrollo de alternativas de sostenimiento climático. Colombia tiene ahora la oportunidad de tomar parte en una aventura científica con dos mil años de historia. No podemos desaprovecharla.

martes, febrero 23, 2010

Diatriba contra Sion

No reconozco la autoridad moral de un Gobierno que bajo el uso de la fuerza ha hecho todo lo posible para incumplir los acuerdos por él mismo firmados. No reconozco la autoridad moral de un Gobierno que ha engañado a sus propios ciudadanos para conseguir objetivos políticos claros en perjuicio de aquellos con quienes bajo la mirada complaciente de la prensa Occidental ha estado negociando la paz por los últimos 40 años. No reconozco la autoridad moral de un Gobierno que ha denunciado por todos los medios posibles su propia persecución y exterminio en la eras oscuras de la Guerra Mundial, y que sin embargo, con una doble moral abusiva que más que sangre fría requiere verdadera maldad, aplica métodos semejantes en la actualidad para deshacerse de aquellos a quienes consideran ilegítimos en inferiores. No reconozco al Gobierno de Israel. No le reconozco la autoridad moral de la cual se ufana en los foros internacionales para justificar cada una de las barbaridades que suceden en los territorios ocupados de Palestina. No reconozco la autoridad que reclaman para construir ghettos, autopistas y muros infames en los territorios que tal como registran los acuerdos que han firmado, pertenecen al pueblo Palestino, pero que permanecen judíos en lo más profundo de sus ideologías retrógradas e intolerantes. Y no creo que nadie con el más mínimo sentido de justicia deba reconocerlo.

Defiendo, por supuesto, el derecho de Israel a un territorio y a una Nación. Defiendo su derecho a evitar ataques injustificados de la otra parte y repudio con la misma vehemencia con que ellos lo hacen la violencia de aquellos quienes desde la esquina opuesta del extremismo ideológico y religioso, lanzan ataques injustificados contra su integridad y contra lo que se ha firmado en el pasado. Pero un extremismo no justifica otro. En la política, y en las relaciones entre pueblos y sociedades, lo opuesto del negro no es necesariamente el blanco. No por oponerse al fundamentalísimo islámico que sale en defensa del pueblo palestino son los fundamentalistas judíos que sueñan con una Sion libre de árabes una mejor opción. Al contrario, la increíble superioridad del Estado judío en términos militares y tecnológicos debería ser una garantía de reacciones moderadas y diplomáticas, y no de crueles y miserables ataques -no sólo por las vías de hecho, sino también de manera mediática e ideológica- contra la población civil palestina cada vez que un puñado de desorientados musulmanes usa la violencia para provocar a sus contrarios. Exijo el retiro de Israel de los asentamientos en el Banco Occidental. Exijo el respeto a los acuerdos de Oslo. Exijo justicia, la única manera de alcanzar la paz, no solo en Oriente Medio, sino en el mundo entero.

El fin de semana alguien que asiste asiduamente a una iglesia cristiana me decía que allí les enseñan a orar por todo el mundo con igual intensidad y fervor. En particular, a orar tanto por los israelíes como por los palestinos. Me decía también, en confidencia, que en el fondo queda la impresión de que la iglesia apoya al pueblo de Israel, el pueblo escogido por Dios. Yo me pregunto para qué carajos los escogió Dios, si es que el Dios omnipotente de los judíos tiene acaso el interés de escoger a alguien. ¿Para traer sangre y miseria a un pueblo Palestino que, como ellos mismos, había ya soportado por cinco siglos de dominio Otomano las penurias de la imposición? ¿Para acallar con demostraciones irracionales de fuerza cualquier voz que se atreva a apoyar el derecho de los palestinos a un Estado digno? ¿O para amar al prójimo, como proclamaba ese judío ejemplar y falso Mesías que se llamaba Jesús de Nazareth? Sé que la mayoría de los ciudadanos de Israel, gentes justas y gentes de bien, preferirían esto último. Pero sus líderes parecen creer que Dios tal vez los escogió para demostrarnos una vez más que la justicia es el precio que debemos pagar todos para mantener en cada rincón del orbe un sistema democrático e igualitario como aquel que rige al maravilloso Gobierno de Israel.